
Cronología de Incentivos para Motos Eléctricas en Colombia: Historia y Evolución
Descubre la evolución histórica de los incentivos para motos eléctricas en Colombia: leyes, beneficios fiscales y programas que impulsan la movilidad sostenible.

Descubre la evolución histórica de los incentivos para motos eléctricas en Colombia: leyes, beneficios fiscales y programas que impulsan la movilidad sostenible.
Colombia ha recorrido un camino fascinante en materia de movilidad eléctrica. Desde las primeras iniciativas tímidas hasta una política pública robusta que hoy posiciona al país como uno de los líderes en adopción de motos eléctricas en América Latina, la cronología de incentivos para este sector refleja una transformación profunda en la manera en que los colombianos conciben el transporte urbano. Si estás pensando en adquirir una moto o scooter eléctrico, entender esta evolución te ayudará a aprovechar al máximo los beneficios disponibles hoy.
Antes de que existiera un marco normativo claro, la movilidad eléctrica en Colombia era prácticamente inexistente a nivel comercial. Las pocas motos eléctricas que circulaban eran importadas de manera informal, sin ningún tipo de respaldo institucional ni incentivo tributario. El mercado de combustibles fósiles dominaba de manera absoluta, y la infraestructura de carga era nula.
Sin embargo, las crecientes preocupaciones por la contaminación en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali comenzaron a generar conversaciones en el Congreso y en los ministerios sobre la necesidad de diversificar la matriz de transporte. Este período sirvió como terreno fértil para las políticas que vendrían después.
El primer hito relevante llega con el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, que incluyó lineamientos generales para promover tecnologías limpias en el transporte. Aunque no se enfocó exclusivamente en motos eléctricas, estableció las bases conceptuales para futuras políticas de movilidad sostenible.
Durante este período, el Ministerio de Minas y Energía comenzó a estudiar la viabilidad de una red de carga eléctrica nacional, y algunas ciudades piloto iniciaron pruebas con vehículos eléctricos en flotas de transporte público. Las motos eléctricas seguían siendo una rareza, pero el interés institucional empezaba a crecer.
Este decreto representó un avance significativo al establecer incentivos para la generación de energías renovables y la eficiencia energética. Aunque no se dirigía específicamente a las motos eléctricas, creó un ecosistema favorable al reducir costos de energía para operadores de flotas eléctricas.
Entre 2016 y 2018, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) comenzó a trabajar en esquemas tarifarios diferenciados para la carga de vehículos eléctricos. Esto fue crucial para que los primeros usuarios de motos eléctricas pudieran calcular con mayor precisión el costo operativo de sus vehículos frente a los de gasolina.
Según datos del IPSE (Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas), durante este período el costo por kilómetro de una moto eléctrica ya era entre 3 y 5 veces menor que el de una moto de gasolina equivalente, lo que empezó a llamar la atención de repartidores y trabajadores de plataformas digitales.
Sin lugar a dudas, el año 2019 marcó un antes y un después en la historia de los incentivos para motos eléctricas en Colombia. La Ley 1964 del 11 de julio de 2019, conocida como la Ley de Movilidad Eléctrica, se convirtió en el instrumento jurídico más completo y ambicioso que el país había producido en esta materia.
Esta ley estableció un conjunto integral de beneficios que transformaron radicalmente el mercado:
El efecto de la Ley 1964 fue inmediato y contundente. Según cifras del Ministerio de Transporte, en el segundo semestre de 2019 las matrículas de motos eléctricas se incrementaron en un 340% respecto al mismo período del año anterior. Marcas como NIU, Voltz, y diversas opciones chinas comenzaron a inundar el mercado con propuestas accesibles para el consumidor colombiano.
La pandemia de COVID-19, paradójicamente, aceleró la adopción de motos eléctricas en Colombia. El crecimiento explosivo de plataformas como Rappi, iFood y Domicilios.com generó una demanda sin precedentes de vehículos de reparto eficientes y económicos. Las motos eléctricas, con sus bajos costos operativos y los incentivos vigentes, se convirtieron en la opción preferida de miles de domiciliarios.
Durante 2020, a pesar de las restricciones de movilidad, el mercado de motos eléctricas creció un 28% en Colombia, según datos de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (ANDEMOS). Este crecimiento fue impulsado principalmente por el segmento de delivery y por usuarios particulares que buscaban alternativas económicas ante la incertidumbre económica.
Este decreto reglamentó aspectos específicos de la Ley 1964, clarificando los procedimientos para acceder a los beneficios tributarios y estableciendo requisitos técnicos mínimos para los vehículos eléctricos que podían acogerse a los incentivos. También definió estándares para los puntos de carga y facilitó la instalación de cargadores en conjuntos residenciales y edificios comerciales.
La Reforma Tributaria de 2022 (Ley 2277) introdujo ajustes importantes al ecosistema de incentivos para la movilidad eléctrica. Si bien generó algunos debates sobre el impacto en ciertos segmentos del mercado, en términos generales mantuvo y en algunos casos fortaleció los beneficios para las motos eléctricas de menor cilindrada y precio.
Ciudades como Bogotá, Medellín y Cali implementaron adicionalmente incentivos locales, incluyendo:
Uno de los incentivos más innovadores de este período fue el programa de chatarrización con sustitución eléctrica, implementado en varias ciudades. Este programa permitía a propietarios de motos antiguas y contaminantes entregar su vehículo a cambio de un subsidio para la compra de una moto eléctrica nueva. En Medellín, por ejemplo, el programa ofreció subsidios de hasta 2 millones de pesos colombianos para quienes realizaran esta transición.
Colombia se ha trazado metas ambiciosas en materia de movilidad eléctrica. El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 contempla que para 2030 al menos el 20% de las nuevas matrículas de motos sean eléctricas. Para lograrlo, se trabaja en varias líneas de acción:
Si estás considerando adquirir una moto o scooter eléctrico en Colombia, estos son los pasos clave para aprovechar al máximo los incentivos disponibles:
Sí. Gracias a la Ley 1964 de 2019, las motos y scooters eléctricos están exentos del IVA (19%) en Colombia. Esta exención aplica tanto para vehículos nuevos como para sus componentes principales, como baterías y motores eléctricos.
La exención del impuesto de rodamiento para motos eléctricas tiene una duración de 5 años contados desde la fecha de matrícula del vehículo. Después de este período, el propietario deberá pagar el impuesto de manera regular.
Sí. En Bogotá, las motos eléctricas están exentas de la restricción de pico y placa, lo que representa una ventaja significativa para quienes las usan como herramienta de trabajo o para desplazamientos cotidianos en la ciudad.
Sí. La Ley 1964 contempla beneficios tributarios para la instalación de infraestructura de carga. Además, algunas empresas de energía ofrecen tarifas nocturnas reducidas para la carga de vehículos eléctricos, lo que puede reducir significativamente el costo de operación.
Los incentivos fiscales como la exención de IVA aplican principalmente en la compra de vehículos nuevos. Sin embargo, si adquieres una moto eléctrica usada que aún esté dentro del período de exención del impuesto de rodamiento, puedes seguir beneficiándote de este incentivo por el tiempo restante.
A nivel nacional no existe un subsidio directo universal, pero algunas ciudades como Medellín han implementado programas de chatarrización con sustitución eléctrica que ofrecen subsidios de hasta 2 millones de pesos. Además, Bancóldex y otras entidades financieras ofrecen líneas de crédito con condiciones preferenciales.
La cronología de incentivos para motos eléctricas en Colombia es una historia de progreso constante y compromiso creciente con la movilidad sostenible. Desde los tímidos antecedentes de principios de la década de 2010 hasta el robusto ecosistema de beneficios que existe hoy, el país ha construido un marco normativo que hace de las motos y scooters eléctricos una opción cada vez más atractiva y accesible para todos los colombianos. La Ley 1964 de 2019 fue el punto de inflexión, pero el camino continúa con nuevas políticas, programas locales y una infraestructura de carga en expansión.
Si aún no has dado el salto a la movilidad eléctrica, este es el momento ideal para hacerlo. Los incentivos nunca han sido tan completos, los modelos disponibles nunca han sido tan variados y los costos operativos nunca han sido tan competitivos. ¿Ya tienes una moto eléctrica o estás pensando en adquirir una? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y comparte este artículo con quienes estén considerando unirse a la revolución eléctrica en Colombia.