
Historia de las Motos Eléctricas en Colombia: Cronología Completa
Descubre la cronología completa de las motos eléctricas en Colombia: desde sus inicios hasta el boom actual. ¡Conoce su evolución y futuro!

Descubre la cronología completa de las motos eléctricas en Colombia: desde sus inicios hasta el boom actual. ¡Conoce su evolución y futuro!
Colombia es uno de los países de América Latina donde la motocicleta no es simplemente un vehículo: es una herramienta de trabajo, un medio de transporte cotidiano y, en muchos casos, el sustento de miles de familias. Con más de 10 millones de motos registradas en el país según el RUNT (Registro Único Nacional de Tránsito), no sorprende que la transición hacia la movilidad eléctrica haya encontrado en Colombia un terreno fértil y apasionante. En este artículo, te llevamos por la cronología completa de las motos eléctricas en Colombia, desde sus tímidos inicios hasta el explosivo crecimiento que vive el sector hoy en día.
Para entender la historia de las motos eléctricas en Colombia, es necesario mirar primero el contexto global. A finales del siglo XX y principios del XXI, países como China, Japón y algunos europeos ya experimentaban con vehículos eléctricos de dos ruedas. China, en particular, se convirtió en el laboratorio más grande del mundo para las motos eléctricas, con millones de unidades circulando en sus ciudades.
En Colombia, durante esta época, el concepto de moto eléctrica era prácticamente desconocido para el consumidor promedio. El mercado estaba dominado por marcas japonesas y chinas de motores de combustión interna, y la infraestructura energética del país no estaba preparada para soportar una transición masiva. Sin embargo, algunos visionarios y empresas importadoras ya comenzaban a observar con atención lo que ocurría en Asia.
Los primeros años de la década de 2010 marcaron el inicio tímido pero significativo de las motos eléctricas en Colombia. Algunas empresas importadoras comenzaron a traer al país modelos básicos de scooters eléctricos, principalmente de fabricación china, con autonomías limitadas de entre 40 y 60 kilómetros y velocidades máximas que no superaban los 45 km/h.
Estos primeros modelos estaban dirigidos principalmente a un nicho muy específico: propietarios de conjuntos residenciales, empresas de vigilancia privada y algunos entusiastas de la tecnología. El precio elevado en comparación con las motos de combustión y la escasa red de carga eléctrica eran las principales barreras para su adopción masiva.
En 2012, el gobierno colombiano comenzó a dar los primeros pasos regulatorios en materia de vehículos eléctricos. La Ley 1715 de 2014, aunque enfocada principalmente en energías renovables, sentó las bases para un marco normativo más amplio que eventualmente beneficiaría al sector de la movilidad eléctrica. Esta ley estableció incentivos para el uso de energías no convencionales, lo que indirectamente impulsó el interés en vehículos eléctricos.
Entre 2015 y 2018, el mercado de motos eléctricas en Colombia comenzó a mostrar señales más claras de crecimiento. Varias marcas internacionales, especialmente de origen chino como Sunra, Yadea y Aima, empezaron a establecer distribuidores oficiales en las principales ciudades del país: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Durante este período, las motos eléctricas encontraron un nicho importante en el sector del delivery y las domicilios. Empresas de mensajería y restaurantes comenzaron a explorar la posibilidad de usar scooters eléctricos para sus repartos, atraídas por los menores costos operativos en comparación con las motos de gasolina.
La tecnología también evolucionó significativamente durante este período. Las baterías de plomo-ácido, que dominaban los primeros modelos, comenzaron a ser reemplazadas por baterías de litio-ion, lo que permitió:
Estos avances hicieron que las motos eléctricas fueran más competitivas frente a sus contrapartes de combustión interna, aunque el precio seguía siendo un obstáculo importante para muchos colombianos.
El año 2019 marcó un punto de inflexión en la historia de las motos eléctricas en Colombia. Varios factores convergieron para acelerar el crecimiento del sector:
El gobierno nacional implementó importantes beneficios tributarios para los vehículos eléctricos. La Ley 1964 de 2019, conocida como la Ley de Movilidad Eléctrica, fue un hito fundamental. Esta ley estableció:
Estos beneficios redujeron significativamente el costo de adquisición de una moto eléctrica, acercándola al precio de una moto de combustión de gama media.
Paradójicamente, la pandemia de COVID-19 en 2020 actuó como un catalizador para el sector de las motos eléctricas en Colombia. El auge del comercio electrónico y los servicios de domicilio disparó la demanda de vehículos de reparto, y muchas empresas optaron por las motos eléctricas debido a sus menores costos operativos. Según datos de la ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia), las ventas de motos eléctricas crecieron más del 150% entre 2019 y 2020.
Los años 2021 y 2022 representaron el verdadero boom del sector. El número de marcas disponibles en el mercado colombiano se multiplicó, y con ello la variedad de modelos y precios. Marcas como Voltz, Starker, Eko, Bera Electric y Jialing Electric se sumaron a las ya establecidas, ofreciendo opciones para todos los bolsillos y necesidades.
Medellín se posicionó como la ciudad pionera en adopción de motos eléctricas, impulsada por su programa de movilidad sostenible y la cultura de innovación que caracteriza a la capital antioqueña. Bogotá, por su parte, comenzó a ver un crecimiento exponencial en el uso de scooters eléctricos compartidos, con empresas como Grin y Movo operando flotas en la ciudad.
Según el RUNT, en 2022 se registraron más de 45,000 motos eléctricas en Colombia, un crecimiento del 300% respecto a 2019. Este número, aunque aún pequeño frente al total del parque automotor de motos, representaba una tendencia imparable.
El mercado colombiano de motos eléctricas entró en una fase de madurez relativa entre 2023 y 2024. Las principales tendencias de este período incluyen:
Los nuevos modelos disponibles en Colombia comenzaron a ofrecer autonomías de 100 a 150 kilómetros por carga, con sistemas de conectividad como GPS integrado, aplicaciones móviles para monitoreo del vehículo y sistemas antirrobo avanzados. Esto respondió directamente a una de las principales preocupaciones de los usuarios colombianos: la ansiedad por la autonomía.
Aunque todavía insuficiente, la red de puntos de carga comenzó a expandirse en las principales ciudades. Centros comerciales, estaciones de servicio y espacios públicos empezaron a instalar cargadores para vehículos eléctricos, facilitando la vida de los propietarios de motos eléctricas.
Con el crecimiento del parque de motos eléctricas, surgió también la preocupación por el manejo de las baterías al final de su vida útil. El gobierno colombiano y las empresas del sector comenzaron a trabajar en programas de reciclaje y disposición adecuada de baterías de litio, un desafío ambiental que el país deberá resolver en los próximos años.
Las perspectivas para las motos eléctricas en Colombia son enormemente positivas. El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 del gobierno Petro incluye metas ambiciosas para la electrificación del transporte, con incentivos adicionales para la adopción de vehículos eléctricos. Se estima que para 2030, Colombia podría tener más de 500,000 motos eléctricas circulando en sus calles.
Los desafíos que el sector deberá superar incluyen la reducción de precios para hacer las motos eléctricas accesibles a todos los estratos socioeconómicos, la expansión de la red de carga a ciudades intermedias y zonas rurales, y la formación de técnicos especializados en mantenimiento de vehículos eléctricos.
Las primeras motos eléctricas llegaron a Colombia alrededor de 2010-2012, principalmente como importaciones de China. Sin embargo, su adopción masiva comenzó a acelerarse a partir de 2019 con la implementación de la Ley de Movilidad Eléctrica.
Gracias a la Ley 1964 de 2019, las motos eléctricas en Colombia gozan de exención de IVA, reducción del impuesto de rodamiento y, en ciudades como Bogotá, exención del pico y placa.
El precio de las motos eléctricas en Colombia varía entre $3,000,000 y $15,000,000 de pesos colombianos, dependiendo de la marca, modelo y características técnicas. Los modelos de entrada son cada vez más competitivos frente a las motos de combustión.
Entre las marcas más populares en Colombia se encuentran Starker, Voltz, Yadea, Sunra, Bera Electric, Eko y Jialing Electric, entre otras. El mercado sigue creciendo con la llegada de nuevas marcas cada año.
Sí, las motos eléctricas son cada vez más utilizadas para servicios de domicilio en Colombia. Sus bajos costos operativos (el costo de carga equivale a una fracción del costo de la gasolina) las hacen muy atractivas para repartidores y empresas de mensajería.
La cronología de las motos eléctricas en Colombia es la historia de un país que, paso a paso, está transformando su manera de moverse. Desde aquellos primeros scooters de baja autonomía que llegaron hace más de una década, hasta los modernos vehículos conectados y eficientes de hoy, el camino recorrido es impresionante. Colombia tiene todos los ingredientes para convertirse en un referente latinoamericano en movilidad eléctrica: una cultura motociclista arraigada, un gobierno con voluntad política de impulsar la transición energética y un mercado ávido de soluciones más sostenibles y económicas. ¿Ya eres parte de esta revolución eléctrica? Cuéntanos en los comentarios tu experiencia con las motos eléctricas en Colombia y únete a la conversación sobre el futuro de la movilidad en nuestro país.